Caracas, 12/03/2010
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Cartelera | Batalla de Santa Inés:
 
 
 
 
 
 

Combate de "El Bostero", "El Maporal" y "El Corozo"

Combate de "El Bostero"

"Una parte de las infanterías federales, á las órdenes de los Generales Aranguren y Calderón, alcanzó las fuerzas contrarias á la entrada de un monte en el punto llamado El Bostero; antes les había alcanzado Zamora con sus jinetes y las entretenía cargándolas á veces, mientras llegaban sus infanterías; al llegar éstas toma dicho general algunos de los soldados de vanguardia, los monta á la grupa de sus jinetes y se avanza á situarlos en El Bostero, protegidos por el monte; seguidamente se comienza allí un combate entre la retaguardia del ejército del gobierno y la vanguardia de los federales el cual se hace muy reñido, pues de un lado estaban Aranguren, Calderón y otros valientes federales, y por el otro se encontraban el General Ramos, Casas, Rubín y Meneses. Federales y godos tienen pérdidas considerables, particularmente los últimos, quienes rechazados plegan al fin y continúan su retirada dejando en el campo sus heridos y algunos prisioneros, entre éstos el Comandante O. Meneses, y perdiendo banderas y cargas. Allí fue herido, aunque levemente, el General Ramos, quien siguió con sus tropas á Barinas".

Combate de "El Maporal"

"Continuando la retirada, continúa también la persecución, y otra vez la retaguardia del ejército del gobierno es alcanzada, á las cinco de la tarde; allí se traba un nuevo combate en el que se encuentra el General Falcón, y se pelea duramente por espacio de una hora, no habiendo salido peor librados los defensores del gobierno porque ocupaban en un monte espeso ventajosa posición; de ahí que las pérdidas fueron casi iguales de ambas partes. Se continúa la retirada y los restos de aquel ejército perseguido pasan por Toruno al obscurecer y siguen á Barinas, a donde entraron á las siete de la mañana del 12 de diciembre".

El sitio de Barinas

"El mismo día 12, formando todo el ejército federal en La Sabana, á la vista de Barinas, apoyado su flanco derecho en el río Santo Domingo y cubierto el izquierdo por las caballerías, ofreció combate, pero no fue ni debió ser aceptado, por lo cual Zamora acampó sus tropas, casi en el mismo punto, pero entre el monte de las orillas del río".

"Este General se proponía desprender, como lo hizo, fuerzas considerables de su ejército para que fueran a ocupar las vías que de Barinas conducen a Guanare y á Barinitas, á fin de contener el enemigo si intentaba marcharse por una de dichas vías".

"Los sitiados -porque así quedaron los restos del ejército del gobierno- salían á las orillas del río á buscar algunos recursos y hojas para alimentar sus bestias que morían de hambre. Y como también se les quitara en ocasiones el agua por la parte alta de la ciudad, allí también se combatía, y comenzaron aquellos restos á sufrir grandes privaciones y necesidades".

"El General Zamora pretendía obligarlos á salir de la ciudad, seguro como estaba de exterminarlos en la persecución; pero los defensores del gobierno hacían grandes esfuerzos para sostenerse y salvarse".

"Para el día 19 ya se habían agotado los recursos que existían en Barinas. En los días 21 y 22 se declaró una fiebre perniciosa entre las tropas del gobierno, y naturalmente se alarmaron sus jefes; de ahí que el General Ramos reuniese una junta de los principales del Ejército y que en ella se resolviese abandonar la ciudad y retirarse por la vía de Pedraza á Mérida, única que estaba libre: debía efectuarse la retirada en la noche del 24, con el mayor sigilo".

"El General Zamora tendría frente á Barinas como novecientos infantes y cerca de trescientos jinetes; levantó el campamento, formó las fuerzas y entre las tres y cuatro de la madrugada se puso en marcha con ellas y entró en la ciudad poco después de las cuatro. El enemigo llevaba dos horas de ventaja, pero no sabía Zamora la dirección que aquél había tomado, por lo cual hizo un pequeño alto, fuera de la ciudad. Al fin, antes de aclarar, se encontró Zamora con ciertos efectos de soldados y algunos rastros".

Combate de "El Corozo"

"Antes de las nueve de la mañana, las caballerías federales habían alcanzado la retaguardia enemiga, como á tres leguas de Barinas; y á poco comenzaron á llegar las infanterías; naturalmente se rompieron los fuegos, comenzándose el combate llamado de "El Corozo", entre fuerzas casi iguales en número".

"Combatiendo personalmente el General Falcón, primero en un flanco y luego en el centro, á la cabeza de algunas fuerzas, á éstas se les agotaron las municiones".

"Los rechazos sufridos por las infanterías federales, se debieron no tanto al empuje de sus contrarios cuanto á la falta absoluta de municiones; y de tal modo fue así, que grandes columnas enteras, como las tropas de Aranguren y de Calderón, estaban dos horas y media después de comenzado el combate, formadas en batalla, sin un cartucho, a cierta distancia, porque habían agotado sus municiones combatiendo".

"Rechazados los federales en todos los puntos, durante aquel combate, porque se les agotara el pertrecho, lo que no sabían sus contrarios, atribuyéndolo al empuje de sus tropas, á aquellos no les quedó más esperanza de salvación que la llegada inmediata de las fuerzas federales que el General Zamora había situado días antes en los caminos de Barinas á Guanare y á Barinitas, á las cuales desde aquella ciudad les había mandado órdenes para que marchando rápidamente, se le incorporasen. En tal expectativa se le ocurrió al General Zamora prender las sabanas de El Corozo sembradas de paja alta y seca, para interponer así una columna de fuego y humo entre sus tropas impotentes por falta de municiones, y las fuerzas enemigas. Los centralistas no pudieron seguir atacando y menos perseguir á los federales á causa de aquel gran fuego que así devoraba los pajales como los muertos y a algunos heridos".

"Cuando llegaron a El Corozo los refuerzos, el General Zamora comenzó de nuevo a perseguir al enemigo con su sorprendente actividad. A las cinco de la tarde ya las caballerías federales habían alcanzado la retarguardia enemiga, hostigándola hasta las seis, que pasó el río Paguey, en donde el Coronel Casas, á pesar de una herida que recibió en El Corozo, se había situado con una fuerza para proteger la llegada y el paso de sus compañeros que habían quedado atrás".

Combate de Curbatí

"Aquellos restos del ejército del gobierno anduvieron casi toda la noche del 24 y llegaron á Curbatí; no habían acabado de pasar el río de este lugar cuando les rompieron los fuegos los federales, que otra vez les habían dado alcance".

"Desde Curbatí en adelante fue cuando los restos del ejército del gobierno comenzaron á perder más hombres por dispersión, los que en su mayor parte iban cayendo prisioneros. De Curbatí continuó la retirada y siguió la persecución siempre activísima y dirigida en persona por el General Zamora".

"Hasta un poco más allá de Curbatí hubo alguna disciplina, subordinación y orden en la retirada, pero de allí en adelante ya el pánico se había apoderado de aquellos destrozados restos, y cada cual hacía lo que quería. El 26 de diciembre fue el último encuentro de los federales con un grupo de sus contrarios, pero no hubo sino tiros sueltos y aprehensión de dispersos, entre éstos algunos jefes y muchos oficiales, en su mayor parte personas notables de Caracas, de Carabobo y Coro. Cesó la persecución, como á cuatro o cinco leguas de Curbatí, en plena montaña, en la vía tan difícil y escabrosa que por los Apartaderos conduce á Mucuchíes y á Mérida".

"Los federales, y á su frente Zamora, el héroe de aquellas brillantísimas jornadas que causaron asombro, realizadas en diez y seis días, volvieron á Barinas cubiertos de gloria. El Ejército vencido había perdido en los distintos combates entre muertos, heridos, prisioneros y dispersos, dos mil quinientos hombres; y perdió también su artillería, bestias, cargas, equipajes, archivo, instrumentos, banderas, botiquines y más de dos mil fusiles. Apenas si llegaron á la ciudad de Mérida, del ejército que fue a Santa Inés, poco más de cuatrocientas personas, jefes, oficiales y tropa, de las cuales había algunos heridos".

"Al ejército del gobierno le faltó general, jefes principales, y por consiguiente habilidad y previsión, en cambio les sobró valor; más esta gran dote, sin las otras, no puede producir sino derramamiento de sangre y el sacrificio de la causa que se defiende".

 
 
 
 

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