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Esquí Acuático
A pesar de tener sólo medio siglo de vida, el esquí acuático ha adquirido una extraordinaria popularidad y se ha difundido por todo el mundo, llevando la emoción de sus competencias y la fuerza de sus tres disciplinas a través de todos los climas, latitudes y escenarios. Ni las mas opuestas diferencias entre los más diversos pueblos han sido obstáculo para que este deporte adquiriese una divulgación realmente mundial.
La magia única que el Slalom y el Salto encierran y el alto tecnicismo y cadencia que la disciplina de Figuras exige, ejercieron un atractivo poderosísimo sobre los jóvenes de todos los continentes, quienes hicieron de este deporte uno de sus preferidos. Esquiadores de las más variadas razas, de las más encontradas posibilidades y de los mas diversos orígenes, demostraron que al someterse a las rigurosas leyes del entrenamiento adquirían la técnica, al mismo tiempo que ponían de manifiesto cualidades de carácter y temperamento que esta disciplina exige para poder encadenar los triunfos sobre las quietas aguas jalonadas por boyas de competencia o por el trampolín que lanza al esquiador por los aires.
Entre los primeros clasificados, en los distintos Campeonatos del Mundo, encontramos muchachos de muy diversas nacionalidades como el primer titular mundial de combinados, el belga De Clerc; los mejicanos Mendoza y Tito Antunano; el libanés Khoury y los norteamericanos Dick Pope, Spencer, Stearns, Penacho, Hillier y Alain Kempton; los franceses Philippe Logut y Jean Marie Muller, el suizo Pierre Clerc, el italiano Bruno Zaccardi; el español Víctor Palomo y tantos otros quienes han demostrado que no existen barreras para llegar a los más altos niveles de competencia.
Orígenes
Los franceses afirman que fue en el lago de Annecy, inmediatamente después de la Segunda Guerra Mundial (1914-1918), cuando soldados de un regimiento de cazadores alpinos, estacionados en esta ciudad soboyarda, se dedicaron a deslizarse por primera vez sobre las aguas de este lago. Los norteamericanos, en cambio, mantienen con igual firmeza, que fue en las aguas de Florida, al comienzo de los "Años Veinte" cuando unos inquietos deportistas se lanzaron a andar sobre las aguas calzando unas tablas a modo de esquí.
Más tarde, en 1924, el norteamericano Fred Waller patentó los primeros esquíes, bautizados con el nombre de "Akwaskee". Este hecho puede ser considerado como el legítimo punto de partida del esquí acuático.
Desde entonces, este deporte ha sufrido una serie de cambios, tanto en equipos, como en técnica y competiciones. Poco a poco se perfilaron los reglamentos y se estructuraron las competencias, hasta llegar a convertirse en un deporte de rigurosa y estricta exigencia. Sus tres disciplinas: Slalom, Saltos y Figuras hicieron de esta disciplina una de las más audaces y estrictas.
Al finalizar la Segunda Guerra Mundial (1939-1945), se constituyó en Ginebra la "Unión Internacional de Esquí Náutico" (UIEN), formada por las federaciones belga, francesa y suiza. Dos años después, la federación de Estados Unidos le daba universalidad a este deporte al unirse a los europeos formando la "Unión Mundial de Esquí Náutico" (UMEN) actual organismo internacional que rige este deporte.
Los Campeonatos Mundiales de Esquí Acuático se disputan en dos series. Una serie eliminatoria donde participan todos los esquiadores, y una serie final, donde compiten los doce mejor clasificados en las eliminatorias en cada disciplina. Los puntos logrados en la semifinal y los de la serie final se suman para conceder el título mundial.
Las tres especialidades primordiales del esquí son: Slalom, Figuras y Salto, ya que son las que se toman en cuenta en los campeonatos mundiales, pero no debemos olvidar otras modalidades que han alcanzado gran popularidad como son los Pies Descalzos y el Icaro.
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